Academia Rada

Mapa mental
Mapa mental
01 de Enero de 1970

Los estudiantes encontrarán una poderosa arma en los mapas mentales.

Cuando se acercan los parciales o los exámenes finales  hay que comenzar a planificar e ‘hincar los codos’. Ahora bien ¿por dónde empezar?

Arrancar a estudiar no siempre resulta tan fácil como abrir el temario y aprender el contenido de memoria; el cerebro humano retiene con gran facilidad lo que comprende, y por este motivo, antes de ponerse a memorizar como un autómata un texto, puede resultar más conveniente comprenderlo. Y es aquí donde los estudiantes encontrarán una poderosa arma en los mapas mentales.

Esta técnica de estudio te resultará muy apropiada si respondes bien a los estímulos visuales, es decir, si procesas bien la información que recibes a través de la vista. Existen muchos modelos de mapas de ideas y son denominados de diferente manera, de acuerdo con sus particularidades. El denominador común de todos ellos es que deben mostrar la totalidad de los conceptos que necesitamos trabajar y que se desarrollan a partir de las relaciones existentes entre ellos.

Son mapas personales útiles especialmente para la persona que los desarrolla y que permiten, a la vez, un alto grado de creatividad. Los mapas de ideas pueden ser infinitos, ya que los conceptos se pueden ir completando con otros nuevos, unidos por palabras o grupos de palabras que indican el tipo de relación existente.

Es importante que trabajes con palabras claves y que no te conformes con el primer mapa que elabores, ya que posteriores revisiones y modificaciones te ayudarán a integrar mejor y más claramente el objeto de estudio. Para empezar, puedes practicar con un tema que te resulte sencillo y que hayas preparado anteriormente con otras técnicas. 

¿Qué es exactamente un mapa mental?

Aunque la denominación pueda asustar en un inicio por resultar algo complejo, se trata simplemente de una representación gráfica de una idea que tenemos en el cerebro. Un mapa mental puede consistir en algo tan sencillo como garabatear algún proyecto en una servilleta de papel en un bar, y aunque este hecho pueda parecernos inocente, alberga un gran potencial, o como Tony Buzan explicó, un mapa mental es “una llave universal que nos permite desplegar todo el potencial del cerebro”. La mención a Buzan no es gratuita y es que se le atribuye ni más ni menos la autoría de los mapas mentales.

Una idea central como origen de todo

El mind map cumple una triple función: dispara la creatividad, desbloquea el arranque a la hora de estudiar y aumenta la retención de lo representado. ¿Cómo tiene lugar este triplete de virtudes para un estudiante?

•Dispara la creatividad: si el alumno se enfrenta a un trabajo o proyecto, deberá documentarse bien, pero sobre todo deberá dar una orientación al mismo. Un mapa mental no es sino una sucesión de ideas sueltas a las que posteriormente les damos un significado y como en la fase creativa estas ideas nacen ‘sueltas’, es más probable que no descartemos ninguna. Aquí, las probabilidades de ser creativo se disparan.

•Desbloquea el arranque a la hora de estudiar: Imaginemos que el alumno se prepara de cara a un examen en concreto. ¿Por dónde empezar? La opción más sencilla puede resultar la temporal: comenzar el temario de inicio a fin; sin embargo, este orden nos obliga a aprender también la jerarquía (contenido del capítulo 1, 2… etc.). El mapa mental nos permite partir de una idea base, por ejemplo, la Reconquista (si es lo que estamos estudiando), y en torno a ella ir anotando toda una serie de hechos que consideremos importantes. Sin darnos cuenta, hemos desbloquear el inicio y estamos ya estudiando.

•Aumenta la retención de lo representado: tal vez esta sea la faceta más interesante para el alumno de los mapas mentales. La representación gráfica de una idea hace que sea más fácil memorizarla, y es que el dicho “una imagen vale más que mil palabras” alcanza su máxima expresión en los mapas mentales.

Cómo crear un mapa mental

Sorprendentemente, confeccionar un mapa mental resulta mucho más fácil de lo que pensamos, y en pocos segundos podemos crear el nuestro siguiendo estos sencillos pasos:

•Redactar una idea central en un papel en blanco (mejor si lo colocamos en apaisado). La idea puede consistir desde un tema que tengamos que estudiar, hasta las próximas vacaciones. Colocar esta idea en el centro tiene una justificación: permite que nuestro cerebro añada conceptos a los lados. Resulta mucho más efectivo si la idea la acompañamos de un dibujo (una sombrilla, por ejemplo, si el proyecto son las vacaciones), mucho más fácil de recordar que un texto.

•Comenzar a anotar ideas sueltas alrededor de esta idea central; esta es la fase crítica de los mapas mentales, ya que con este brainstorming damos rienda suelta a nuestra creatividad. Si se trata de estudiar, anotaremos los hechos relevantes de la materia de forma desordenada y en el orden que consideremos.

•Unir todos los elementos con flechas, una fase en la que ya por fin, pondremos un poco de orden a todo lo representado. Aquí ya estableceremos una jerarquía final que nos permitirá memorizar todo de una forma más sencilla; el uso del papel aquí resulta ya un poco engorroso, pero por fortuna, existen multitud de apps y plataformas que permiten hacer, deshacer, crear y borrar conceptos hasta dar con un mapa definitivo.